Ante la pregunta «¿Qué es el mimo?», suelo responder que es un arte. Y entiendo el arte como una realidad compleja que se sostiene sobre tres dimensiones esenciales, inseparables entre sí. La primera es la idea: ese germen inicial, la representación mental de algo que aún no existe pero que ya habita en la imaginación del artista. La segunda es la técnica: el conjunto de destrezas que se adquieren mediante el estudio, la práctica y el dominio de ciertas reglas —en el caso del mimo, el control del cuerpo, el gesto preciso, la economía del movimiento—, sin las cuales la idea no puede volverse comunicación efectiva. Y la tercera es la creación: el acto de materialización, ese instante en el que, a través del cuerpo y la presencia escénica, el artista hace surgir algo nuevo, visible y sensible para el espectador. Así, el mimo se inscribe en esta triple dimensión: nace de una idea, se construye con técnica y se realiza como creación.Translate
Resido en Lima, Perú
Comencé mis estudios de teatro en el siglo pasado, allá por los años setenta. Durante dieciocho años recorrí diversos escenarios, realizando todo tipo de tareas: actué a diario, y en ocasiones, los domingos y feriados hacía dos funciones, principalmente como mimo. En ese tiempo, organicé una escuela en la que enseñé, y también una compañía, la Sociedad del Silencio, con la que creé, coreografié y dirigí. A mediados de los noventa, decidí dejar definitivamente la actuación para convertirme en empresario y productor de eventos, representando a artistas.
Hacia el final del siglo, decidí llevar una vida más «común» y cambiar de rumbo hacia los negocios. Sin embargo, poco después recibí invitaciones del Instituto Charles Chaplin y de la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático, seguidas por otras instituciones y universidades. Así, durante los siguientes veinte años me dediqué a compartir mi experiencia en el teatro, escribir ocasionalmente y, sobre todo, a estudiar.
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miércoles, 25 de septiembre de 2024
Preguntas frecuentes
Ante la pregunta «¿Qué es el mimo?», suelo responder que es un arte. Y entiendo el arte como una realidad compleja que se sostiene sobre tres dimensiones esenciales, inseparables entre sí. La primera es la idea: ese germen inicial, la representación mental de algo que aún no existe pero que ya habita en la imaginación del artista. La segunda es la técnica: el conjunto de destrezas que se adquieren mediante el estudio, la práctica y el dominio de ciertas reglas —en el caso del mimo, el control del cuerpo, el gesto preciso, la economía del movimiento—, sin las cuales la idea no puede volverse comunicación efectiva. Y la tercera es la creación: el acto de materialización, ese instante en el que, a través del cuerpo y la presencia escénica, el artista hace surgir algo nuevo, visible y sensible para el espectador. Así, el mimo se inscribe en esta triple dimensión: nace de una idea, se construye con técnica y se realiza como creación.